“CUANDO VENGAS, HIJO”
Cuando vengas, hijo,
¡qué dicha en la tierra!
¡qué dicha en el cielo!
Tu padre y tu madre se pasan haciendo
divinas canciones para tus suelos;
y la luna nueva ya te está tejiendo
un bello columpio de plateados cielos.
Cuando vengas hijo
¡qué dicha tendremos!
Ya la aurora tiene otro monto nuevo
y en la media noche se alegra la luna
como si quisiera volverse tu cuna
o hacerse tu velo
Las ovejas cuidan sus blandos vellones,
saben que de luna blanquísima
serán tus colchones
Y sé de otros lechos que quieren robarte
tu lecho de luna;
que quieren mecerte..... y quieren cantarte
entre sus felices encajes azules,
¡elige querido!
te quieren las largas lagunas
Y rondas de estrellas bajan noche a noche
a besar al hijo de la carne mía;
y las margaritas de los campos vienen
a darle perfume, color y armonía.
Cuando vengas, hijo,
¡qué dicha tendremos!